domingo, 10 de abril de 2011

Reseña de las distintas imágenes del Santo Patrono en la Basílica San José de Flores

por Luis Avellaneda

En los inicios:

La primer imagen de San José fue donada a la parroquia en el año 1808 por Don Isidro Lorea, cuando la primera capilla comenzaba a funcionar en la esquina de Rivera Indarte y Rivadavia. Esta imagen fue quitada por el Padre Grela, colocando en el altar mayor “...un vulgar lienzo pintado...”, con el disgusto general de todo el vecindario (principios de 1924). Un año después al hacerse cargo el P. Herrera, restituye la imagen del patrono al altar mayor. Y dice Carbia que: “...algún tiempo después una tal Señora de Montenegro obsequia una nueva imagen...” con la condición expresa de llevarse la primitiva.

Desconocemos por lo tanto cómo era aquella primera imagen, pero de la segunda nos ha quedado una foto pequeña en el libro de Rómulo Carbia, bajo el rótulo “curiosidades históricas”.Vemos allí un San José de vestir, de pié y dando su mano al Niño Jesús que está junto a El.. Y agrega Carbia.....y cuando el tiempo hubo consumado la donación de Montenegro.... la familia Terrero dona la actual imagen de vestir que veneramos en el camarín. Estimamos que sería alrededor de 1830, poco antes de la inauguración del templo anterior. Esta imagen presidió el altar mayor del viejo templo hasta 1879 fecha de su demolición.

Y aquí hacemos un alto en esta historia. De documentos fotográficos o escritos, consta que jamás otra imagen ha salido en las procesiones patronales si no es la donada por Terrero. Habría sido inconcebible que el 19 de marzo o en la fiesta del patrocinio, se sacara en procesión otra imagen del Santo Patrono. Han sido generaciones tras generaciones las que lo han invocado en esta parroquia, de padres a hijos y de abuelos a nietos, siempre se ha rezado al patrono de Flores en esta su “primitiva imagen”.... 

(sigue)



Esta imagen en el nuevo templo tuvo distintas ubicaciones antes de construirse el actual camarín. Sabemos fotográficamente que para el centenario parroquial (1906) estaba ubicado en una urna de madera con puerta vidriada, en el mismo lugar donde hoy se halla el San José de mármol blanco.

Posteriormente para los años 30 fue ubicado a continuación de la antigua sacristía, donde hoy cae precisamente el lugar del altar del camarín. Según recuerdan los feligreses de entonces, era una pieza azulejada de blanco adonde los fieles accedían internamente para visitar el “santo viejo” ofreciéndole sus oraciones. Finalmente en ocasión de la coronación pontificia, Mons. Auletta construye el camarín para dar un culto más solemne a esta imagen primitiva.

En la Iglesia actual :

Pasemos ahora al “San José” grande que preside nuestro altar mayor; fue donación de la Sra. Clementina Meeks de Forrester, para el templo inaugurado en 1883. Los diarios de la época nos cuentan que el día de la bendición del nuevo templo, esta imagen estaba en lugar destacado, flamante y llamativa, sobre la pared del fondo del presbiterio, donde todavía no se había construido el retablo mayor. Es una bellísima talla de madera, más grande que el tamaño natural, y que costó cuarenta mil pesos m/c de la época.

Esta imagen ha presidido todas las fechas jubilosas de nuestra parroquia: la bendición del nuevo templo, el centenario de 1906, las fiestas de elevación a Basílica en 1912, la consagración del templo en 1916, los Tedeums patrios y conmemorativos, el sesquicentenario de la parroquia de 1956, y fue bajado de su sitial de honor para ser coronado con “áurea diadema” el domingo 28 de octubre de 1956 por especial privilegio del Papa Pío XII, por manos del legado pontificio Mons. Santiago L. Copello. 

Es una verdadera obra de arte, de madera estucada finamente y rayada horizontalmente para realzar la policromía, y el dorado a la hoja de los mantos “a la italiana”. La vara, que cual cetro lleva en su mano derecha, es de plata y donación de la Sra. Matilde G. De Zavala e hija, en memoria de su Sr. Esposo Manuel Zavala; fue realizada en la joyería Carassale E. al igual que las aureolas de plata que llevó la imagen hasta la coronación pontificia-

©Luis Avellaneda - 2005